Aikido

Practicando Judo ganamos todos

 

Jose Ángel Guedea Adiego

7º Dan de Judo - Árbitro Nacional - Maestro Entrenador Nacional

Practicando Judo ganamos todos

El Judo es un deporte de lucha de origen japonés que trata del estudio, aprendizaje y práctica de técnicas de proyección y control ante distintos rivales.

Es un deporte individual que se realiza en grupo, que al niño divierte e influye sobre su carácter y personalidad, exigiendo una atención y esfuerzo continuo.

Al joven le implica en una disciplina deportiva, le ilusiona con su práctica y le aporta  seguridad y confianza para integrarse en la sociedad con pasos más firmes.

Al adulto le ayuda a mantenerse en forma y a relajarse fuera de las preocupaciones diarias, aprendiendo todo un método de defensa personal.

¿Cuál es el sentido del Judo?

Como defensa: El aprendizaje del Judo, proporciona una serie de reflejos que se

pueden aplicar en la vida diaria, confiando todas las acciones a una forma de

entender la defensa personal, redundando en una mayor seguridad.

Como educación física: El entrenamiento de Judo proporciona un organismo ágil

y resistente, lleno de energía y capacidad para reaccionar. Así el cuerpo llega a moverse con mayor rapidez y soltura.

Como educación mental: El fundamento de las técnicas de Judo es muy simple:

Aprovechar la fuerza del contrario, para lograr derribarlo aunque su fuerza sea mayor.

 

El Judo proporciona beneficio al cuerpo y a la mente

El judoka no nace, se hace. La práctica de Judo implica una forma de vida ordenada, basada en el equilibrio entre el cuerpo y el espíritu y sobre el principio del respeto a los demás, amigos, compañeros y adversarios, pero también sobretodo en el respeto a uno mismo. 

Y por todo esto el Judo resulta una formidable forma de vivir y de saber vivir. 

El Judo llega a ser toda una escuela de vida. Respetar las normas y aceptar las formas que el Judo conlleva, hace que el practicante sea más fuerte en el tatami…y en la vida.

 

El Judo enseña el respeto, la limpieza y la higiene

El respeto a los otros y a uno mismo

El ritual del saludo, antes y después de practicar, el respeto al profesor, a los más veteranos y a los mayores, el respeto al árbitro durante las competiciones,...

La higiene que exige su práctica: el cuidado del aseo personal antes de practicar, las uñas de las manos y pies cortadas para no hacer daño, el judogi siempre limpio, el hábito de ducha después de cada entrenamiento conserva mejor al judoka, y hace su práctica más agradable también a los demás.

 

El respeto a los lugares

Si cada uno pone un poco de si mismo, es muy sencillo. Clubes y tatamis deben resultar limpios y agradables para todo el mundo. La forma de conducirse en el club, moderar el tono de la voz, evitar conversaciones inadecuadas… Las chanclas alineadas junto al tapiz, los papeles y los esparadrapos en las papeleras, la ropa en los vestuarios bien ordenada…el dojo debe llegar a ser para el judoka una prolongación de su habitación, de su casa… lo que hará al judoka una persona más responsable y preparada.

Y por todo lo expuesto anteriormente podemos deducir y afirmar convencidos que:

“Practicando Judo ganamos todos”