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Y es que el Judo es mucho más

José Ángel Guedea Adiego

7º Dan de Judo - Árbitro Nacional - Maestro Entrenador Nacional

Y es que el Judo es mucho más. 

Cuando nuestro judoka gana o pierde un combate lo gana o lo pierde él. Sin embargo muchas veces nos sentimos responsables y nos felicitamos cuando gana, y nos sentimos derrotados y abatidos cuando pierde, siendo la responsabilidad final solo suya.

Y siempre nuestro estado de animo gane o pierda va a depender de cómo se encuentre nuestro competidor. Verlo contento y realizado nos hace felices. Verlo triste cuando ha perdido, habiendo visto y vivido todo el tiempo, entrega  y trabajo empleado, la ilusión con que ha realizado sus entrenamientos, es lo que nos descorazona.

Los entrenadores tratamos de entrenar, de ayudar y colaborar para que en el momento de la competición, los combates de nuestros pupilos salgan adelante.

Noboyuki Sato enumera las tres áreas de talento que necesita el judoka para la obtención  del éxito: en su mente, en su técnica y en su cuerpo.

El mejor entrenador del mundo no conseguirá nada, si su judoka no reúne talento en esas tres áreas de las que habla Sato.

Por contra a un judoka resolutivo que reúna estas tres condiciones, cualquier entrenador le puede servir.

Hace años hablando con Javier Alonso, marido y entrenador de Isabel Fernández, felicitándole por los éxitos que estaba obteniendo Isabel, me decía: “No te engañes José Ángel, con Isabel es muy fácil, lo entiende todo muy bien, tiene aptitudes, sabe y quiere hacerlo…”

Cuando en ocasiones nuestros judokas durante un periodo de tiempo, tienen resultados y ganan combates, nos parece que hemos encontrado “la panacea” en la forma de entrenar, en la forma de competir, en la forma de ganar…

Cuando nuestros judokas pierden nos vemos perdidos, desorientados, sin saber muy bien que hacer, qué camino tomar…

En el momento de la competición indicamos a nuestro judoka qué puede, debe o tiene que hacer, sin tener a veces muy claro la certeza de que pueda hacerlo bien o de que nuestro consejo sea el más idóneo. Y haciéndonos caso o no, el resultado se decanta en uno u otro sentido.

Obtener una medalla en un campeonato de España es siempre muy difícil. Incluso en las categorías infantil y cadete que están más abiertas es realmente difícil. 

Y cuando nuestro judoka pierde tenemos que asumir: Caer levantarse, volver a caer, volver a levantarse…

 Tenemos en el club un judoka que se entrena con ganas, que ha llegado a hacer bien, que cumple en los entrenamientos, que físicamente se ha puesto fuerte, que pensamos que cumple con las tres áreas de talento de las que habla Sato, y de alguna manera esperamos que lo haga bien.

¿Qué posibilidades tiene?, me preguntan a veces amigos y compañeros refiriéndose a un judoka del club que va a participar en un campeonato de España. “¿De competir? Todas,  respondo, pues ya está inscrito y entra en el sorteo, ahora bien ganar es otra historia…”

“Estamos en la final” oigo que dice un entrenador ilusionado a otro, en el pasado Campeonato de España infantil y cadete celebrado en Valencia, haciéndose con todo el derecho del mundo, participe del éxito de su pupilo…

Porque los entrenadores tratamos de conseguir en nuestros entrenamientos, un grupo importante de judokas y de crear un buen ambiente donde se encuentren motivados para entrenarse. Cuando este grupo está formado, es constante y funciona vienen los resultados. El hecho, es que es de los clubes grandes y centros de entrenamiento, de donde salen la mayor parte de los medallistas.

“Que ingrato es esto del Judo”, me dice Hugo Burgos en Valencia, notando mi decepción y mostrando la suya al perder en el paso a disputar medallas nuestros pupilos, aludiendo a un escrito que escribí en su momento.

En ocasiones nos planteamos objetivos de competición con un judoka y llega a ser  campeón autonómico. Dependiendo de sus “áreas de talento” y de su dedicación, quizá se meta en el medallero nacional y el camino se nos empieza a complicar… (Aunque “bendita complicación”). 

Cada vez el nivel le exige y nos exige más y cada vez la dedicación suya y nuestra se hace mayor y más intensa. Si tiene, suerte irá subiendo de nivel, participará en torneos internacionales, quizá en campeonatos de Europa, del Mundo, incluso Juegos pero en el camino por bueno y fuerte que sea, siempre aparecerán rivales que le dificultaran el camino. 

Si nuestros alumnos deciden no competir deberemos plantear objetivos dentro del entrenamiento y la progresión, para seguir aprovechándonos de los valores que nos brinda el Judo.

“Yo no concibo el Judo sin competir”, dice mi alumno Saúl Nafría.

Y aunque Saúl no conciba el Judo sin competir, felizmente la práctica del Judo tiene otros alicientes, no es solo competición. Si no, muchos clubes y Profesores estaríamos abocados a desaparecer o muchos hubiéramos desaparecido ya al no tener resultados, incluso hay muchos clubes que sin tener competidores practican Judo y desarrollan un buen trabajo.

Porque afortunadamente la competición es sólo una parte del Judo. Como expresaron en los comienzos del Judo el fundador y sus ideólogos de entonces: “la competición es un mal necesario para la divulgación y desarrollo del Judo”. 

Y cómo no todos nuestros alumnos que van a competir llegaran a ser campeones, volvemos al artículo de Sato que termina diciendo que:

“El valor del deporte radica más bien en el proceso por conseguir el objetivo que en el objetivo mismo.”

Y es que el Judo es mucho más.